A principios del 2001, Hernán Pratto comienza vaciando el placard de su casa, separando ropa, pensando en ayudar a personas de bajos recursos. Trata de empezar a armar una gran donación, no de ropa en mal estado, sino de prendas utilizadas hasta el día anterior. Así pronto separa 50 prendas y al ver la potencialidad que se puede lograr uniendo diferentes voluntades, comienza a recolectar ropa entre familiares y amigos. La primer idea es ayudar a alguna comunidad carenciada de alguna provincia del norte argentino, utilizando a la escuela como medio de distribución y pronto las primeras 50 prendas se transforman en mas de 600.